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(VIII) LA JUSTICIA

El equilibrio es la base de la Gran Obra.


Simboliza la ley y el orden, el equilibrio, la estabilidad, la regularidad, el método, la claridad mental y de juicio, la disciplina, la regularidad…….por supuesto significa la justicia de los hombres y de las leyes.

Comenzamos aquí con la fila de en medio, el Reino del Equilibrio, se halla a mitad de camino entre el cielo y la tierra. La fila superior representa al espíritu, la de en medio al hombre cuya función es mediar entre los dioses y las bestias y, la inferior a la Naturaleza.

En el reino de los Dioses (fila superior) la séptima carta, el Carro, representa al héroe en busca de su autorrealización, ahora entramos en el Reino del Equilibrio. La fila superior culmina en el conductor del carro, cuyo vehículo era guiado por poderes invisibles que manejan riendas también invisibles, ahora el hombre ha de poner las manos sobre esas riendas también invisibles para comenzar de un modo más activo su propio desarrollo.

El Loco nos dice que no es más que una ilusión óptica (pues como cualquier loco sabe) la justicia no existe. Los móviles del comportamiento humano son tan diversos y sutiles que no se pueden clasificar mecánicamente a través de una balanza.

La espada dorada de la Justicia está dedicada a menesteres más altos que enderezar al malvado y es un arma demasiado importante para utilizarla tan solo para complacer a los virtuosos.

Los dos platillos de la balanza de la Justicia están vacíos, dispuestos a recibir y aceptar nuestra dualidad humana. Solamente con la condición de que nosotros aceptemos nuestra doble naturaleza, podremos acercarnos a ella y entenderla.

El número de esa carta es el ocho y la representación de la cifra arábiga repite en vertical los platillos de la balanza. Los dos ejes, el celestial y el terrestre, están ambos comprometidos, en la consecución del equilibrio.

El simbolismo de la Justicia alude constantemente a la unión armoniosa de las fuerzas opuestas. Sentada en un trono, esta amplia figura femenina simboliza el sobrehumano poder femenino. Con todo, sostiene una espada y lleva un casco de guerrero para indicarnos que el coraje y el discernimiento masculino también están incluidos en su tarea.

Su espada no está en posición de ataque, si no más bien derecha, como si sostuviera cualquier otro símbolo de poder, quizá la sujeta así como si estuviera a las puertas del Paraíso y advertirnos que no se puede volver jamás a la inocencia de la niñez. Tenemos que asumir la total responsabilidad de cualquier conocimiento sobre el bien o el mal que hayamos adquirido. El arma es de oro, tiene valor imperecedero.

No vengo a traer la paz sino la espada. El héroe abandonó para siempre la bendita etapa de la inconsciencia, para asumir el reto y la responsabilidad que representa la espada. Tiene que dejar de reprender a sus padres o al Destino por las faltas cometidas contra él y soportar el lastre de su propia culpabilidad. Solamente la persona loca está interesada por la culpa de otros, puesto que esto no puede cambiar. Si el héroe sigue viendo a sus padres como los responsables de sus carencias y limitaciones, está tan atado a ellos como cuando los consideraba sus salvadores infalibles. Cortar el cordón umbilical significa, psicológicamente, separarse o liberarse de toda dependencia infantil, tanto negativa como positiva. El significado ritual de la espada de oro de la Justicia es sacrificio. Como un acto ritual el héroe, debe ofrecer en sacrificio los lazos que le ataban aún a sus padres. Mentalmente, sus padres usarán también el cuchillo para liberarse de la dependencia consciente que tenían sobre él. Solamente entonces podrá existir una relación equilibrada y adulta entre las generaciones.

La espada también simboliza el sacrificio de ilusiones y pretensiones de muchos tipos, aquí el joven ego da un paso definitivo para salir del jardín del Paraíso. No puede vivir más tiempo en la vida provisional de los sueños imposibles. Ha de usar la espada para separar la fantasía de la realidad, y los platillos para sopesar las mil posibilidades de perfección que su imaginación programa, contra las realidades imperfectas del espacio, el tiempo y las energías humanas.

La espada representa el poder dorado del discernimiento que nos permite abrirnos paso a través de capas de confusión y falsas imágenes para revelarnos una verdad central.

La justicia sostiene la espada apuntando al cielo. Sólida e inmóvil, actúa como una plomada. En su mano izquierda sostiene la balanza, cuyos platillos se hayan conectados por una línea horizontal - el eje terrenal - a diferencia de la espada la balanza es móvil sugiriéndonos la relatividad de toda experiencia humana y la necesidad de sopesar cada acción individual como fenómeno único. Las dos copas símbolo de la receptividad femenina y de la dualidad contrastan con la representación no comprometida de la espada masculina. Las línea horizontales y verticales de las balanzas y la espada juntas, forman la cruz del progreso espiritual contra la limitación humana, el idealismo contra el sentido práctico, la cruz en la que nos encontramos todos clavados. La Justicia hace de mediadora entre estas dos realidades.

No mira ni a la balanza ni a la espada, está erguida mirando al frente, casi como si estuviera en trance, su función requiere más visión interior que visión intelectual. Algunas veces lleva los ojos vendados para que su juicio no se vea confundido por detalles, ni su imparcialidad comprometida por consideraciones personales. No tiene nada que ver con el intercambio de ojos y dientes. Su pesar y medir es mucho más sutil.

La psique, como el cuerpo, es parte de la naturaleza; no es de extrañar, pues, que actúe según las leyes de compensación. El inconsciente actúa siempre de una manera que compensa las carencias del consciente. Un sueño no trae imágenes diametralmente opuestas a la realidad del consciente. En su lugar las figuras del sueño suelen “modificar” la posición del ego. No son, pues, enemigas de la consciencia; hay que verlas más bien como oponentes de un juego amistoso o como colaboradores comprometidos en un trabajo de equipo. Nuestros sueños son complementarios del estado actual del ego y la palabra complementar significa completar. Estar completo, añade, no es estar perfecto. La psique es un sistema de auto regulación cuya meta no es la perfección, sino el equilibrio y la plenitud. Las figuras del Tarot podrían considerarse como la reacción compensatoria al intelectualismo estéril de la Iglesia.

Al igual que los dos platillos de la balanza, el consciente y el inconsciente se encuentran en un diálogo permanente. Se hallan en un constante balance, o en un constante baile de compensación.

La compensación de la Justicia del Tarot nos sugiere numerosas formas en que los opuestos trabajan juntos: Los platillos de la balanza son partes de un todo, la barra los mantiene unidos para que puedan funcionar y también los mantiene separados para que puedan funcionar: son opuestos, en origen esta palabra suponía relación. El origen e identidad de los opuestos es la misma. Se puede utilizar la espada de la Justicia como un principio al cual aferrarse para “mantener”, y también como instrumento para “dividir”.

En momentos de tensión, cuando perdemos contacto con la espada, regresamos a los principios de nuestro inconsciente, donde los opuestos se encuentran tan juntos que casi son idénticos. Allí poseídos por la Diosa Luna, señora de agua, nuestras mareas fluyen a su mismo ritmo, en un arranque de furia podemos sacar la espada para mutilar y destruir a nuestros amigos, psicológicamente hablando, o podemos blandirla cometiendo literalmanete crímenes insensatos o actos de pasión.

Cuando sintamos que dentro de nosotros crece la tensión producida por la emoción, meditar sobre la balanza dorada de la Justicia puede ayudarnos a recuperar el equilibrio. Esta es una bella muestra de cómo los opuestos pueden actuar juntos de manera creativa. La barra de oro que las sostiene, las separa, de manera que fuerzas tales como el bien y el mal, el amor y el odio queden separadas; y también las mantiene juntas, para que ninguna de ellas pueda separarse y hacerse autónoma. Un movimiento continuo será su esencia, permanecer inmóviles es estancamiento. La balanza de la Justicia está dibujada con gracia y delicadeza, si imaginamos a la Justicia levantarse y sostenerla en lo alto veremos los platillos de la balanza moverse graciosa y constantemente.

Toda separación del vientre materno de lo inconsciente lleva consigo un sentimiento de culpabilidad, puesto que aparece como una lesión a la totalidad. La conciencia es una actividad del yo-mismo y como tal es esencialmente una cuestión privada e individual. Tanto si lo proyectamos hacia fuera, a las leyes o credos externos, como si decidimos sobre problemas morales de orden individual, el punto en que nos sentimos culpables está en relación con de nuestro fuero interno.

No se debe de olvidar jamás que la moral no fue bajada del Sinaí en tablas de piedra e impuestas al pueblo sino que es una función del alma humana tan antigua como la humanidad misma ……….Es el regulador instintivo de la acción que también gobierna la vida colectiva de la grey.

En el Tarot la Justicia es una mujer y los temas de conciencia caen en sus dominios que son los del sentimiento. Juzgar es una cuestión de sentimiento.

En esencia, la Justicia no se relaciona con la exactitud matemática sino más bien, con la armonía, la belleza funcional y un tipo de verdad que transciende la pura medida. Este tipo de justicia poética es la que se utiliza aparentemente tanto en el cielo como en la tierra, sin moralizar ni castigar crímenes; más bien, restaura las leyes universales de la armonía y del equilibrio creativo. Nuestra justicia actúa según nuestro espíritu. Para preservar la unidad del todo, más que para castigar al individuo.

La Justicia del Tarot parece inmutable ante el odio o la venganza. Es una mediadora que debemos usar. Como tal prepara los platillos de la balanza, para equilibrar la ecuación humana, pues está en la naturaleza humana, como en la suya propia, el crear armonía entre las fuerzas opuestas. Para avanzar espiritualmente hay que estar constantemente alerta a los poderes de estas dos fuerza ocultas. Olvidarlo podría suponer inclinar un platillo hacia el autoritarismo o la esclavitud. Si hiciera esto, el hombre perdería su derecho a su humanidad.

El identificarse con una fuerza arquetípica es uno de los primeros peligros. El otro sutil peligro consiste en proyectar el significado arquetípico de la carta al exterior, ignorando su significado interno…..cuando esto sucede en relación con la carta de la Justicia, es como si perdiéramos las energías, llevando nuestros problemas ante los tribunales, en lugar de utilizarlos para examinar y corregir nuestra discordia interna. Algunas veces, quizá equivocadamente, buscamos en un juicio humano la respuesta que solamente puede dársenos en un juicio divino.

Todos necesitamos ponernos en contacto con un principio de armonía universal y de equilibrio, para estar seguros de que detrás de todas las aparentes injusticias de la vida existe una Corte Celestial a la que podemos apelar y un Juez Supremo ante el que podremos plantear nuestro caso. La justicia se crea solamente a través del diálogo entre Dios y el hombre. Dios y el hombre son los platillos de la balanza que, actuando conjuntamente, crean el Único Equilibrio, la armonía eterna cuya belleza y verdad son las únicas duraderas.


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